IP vs Subred – Parte 2

IP vs Subred – Parte 2

Después de la presentación del método Tamellini para asociar una IP a su subred avancemos un poco más en el tema.

¿Qué sucede cuando la máscara no se circunscribe al cuarto octeto? Lo resolvemos en el siguiente vídeo.

NOTA: Es imprescindible haber visto la primera parte para comprender esta segunda.

 

IP vs Subred – Parte 1

IP vs Subred – Parte 1

Después de muchos meses, casi años tengo nuevo material para compartir con vosotros. Algunos sabéis que ando embarcado en la obtención de la certificación CCNA de Cisco. Por otra parte Papá Noél disfrazado de mi madre tuvo la cortesía de regalarme un estupendo iPad2. Después de darle muchas vueltas, por fin he encontrado una utilidad práctica para él: vídeos con explicaciones prácticas de temas de redes.

En esta entrada tenéis la primera entrega que espero que os sea útil. En ella responderemos a la pregunta:

¿A qué subred pertenece una IP dada?

 

¡Bárbaros!… y no lo digo yo.

¡Bárbaros!… y no lo digo yo.

Monumento a Sir Walter Scott en Edimburgo. Aparece éste junto a su fiel perra Maida.

Como muchos sabeis soy antitaurino por naturaleza y siempre ando buscando argumentos para refrendar mi opinión en contra de esta práctica amoral, brutal y bárbara que es la tauromaquia. Pero a veces son los argumentos los que me encuentran a mi. Os dejo con un extracto de la novela “Ivanhoe” de, probablemente el escocés más universal, Sir Walter Scott.

Figúrense nuestros lectores que están a la vista del castillo o preceptorio de Templestowe una hora poco más o menos antes de librarse el sangriento combate del cual dependía la vida o la muerte de la interesante y desgraciada Rebeca. Habíase agolpado a presenciar tan terrible escena, como a divertirse en una feria o romería, un numeroso concurso de habitantes de los pueblos circunvecinos. Mas la curiosidad que excitan los espectáculos crueles no es peculiar de los siglos bárbaros. Los duelos solemnes y legales en que un guerrero perdía la vida a manos de otro en presencia de una gran muchedumbre y con tantas formalidades religiosas y jurídicas como si fuera el lance más inocente, eran entonces comunísimos y formaban parte de las costumbres públicas. Pero en nuestros días, con todos los progresos que hemos hecho en la civilización, con todas las teorías que ilustran y fortifican los principios morales, ¿no vemos correr a hombres y mujeres a millares a presenciar la ejecución de una sentencia de muerte? ¿No hay todavía corridas de toros en España y combates a puñetazos en Inglaterra?

Sólo deciros que esto lo escribió Sir Walter Scott a comienzos del Siglo XIX, esto es, hace casi 200 años. ¡Ay, que poco hemos avanzado en este santo país!



¡Reholas Mundo!

¡Reholas Mundo!

¿Alguien me escucha?

Supongo que algunos de vosotros os habeis dado cuenta que este blog estaba algo así como difunto o al menos olía un poco a cadáver. La verdad es que no hemos estado ociosos ni nada que se le parezca. Hemos dedicado tres años a actividades frenéticas destinadas a cumplir con un plan de dominio mundial. Esto es, hacernos un hombre de pro obtenindo un título de Ingeniero en Telecos para engrosar, con la categoría adecuada, las filas del paro.

Una vez alcanzados los objetivos del plan he tenido que meditar mucho si quería reactivar el blog. Las redes sociales simplemente se están comiendo un gran parte del pastel pero no dejan nada para el futuro. Todo es demasiado efímero e instantaneo. Prefiero el slow food de un post razonablemente meditado.

Una vez decidido he tenido que buscar un poco de tiempo para reubicar el blog en su hosting propio, eliminar los cerca de 130.000 comentarios spam que estaban pendientes de moderar, asi como deshacerme de algunos troyanos.

Podeis ver que ahora para postear hay que pasar un filtro captcha y que los comentarios siempre están sujetos a moderación. Lo siento mucho, pero no es culpa vuestra si no de Los Otros. ¡Que el Desconocido se los lleve!

También habreis notado que algunos comentarios se han perdido, lo mismo que algunos usuarios registrados. Se que les teníais cariño, casi tanto como yo, pero ha sido inevitable. Lo siento mucho.

Bueno, pues ya estamos listos para intentar dejaros algo en lo que pensar o de lo que reiros. A partir de ahora nos leeremos más a menudo… ¡eso espero!

El jardinero

El jardinero

Hace ya algún tiempo, en una de mis ahora ya no tan habituales salidas ciclistas, mi ruta pasaba siempre por un prado lleno de flores.

Había muchas, de hecho sigue habiéndolas, y una era mas linda que la otra. Las podía encontar con grandes pétalos muy voluptuosas y sugerentes, otras pequeñítas, casi minimalistas pero con un encanto indiscutible, otras espigadas y altas con cierto aire de superioridad pero igual de interesantes. La variedad era increíble.

No obstante, de aquel prado, había una que me llamaba más la atención que ninguna otra. Me podía pasar horas contemplándola. Yo no conseguía entender sus particularidades. Era, era, era… especial, diferente. Con su simple presencia mi espíritu se teñía de una sensación de dicha indescriptible.

Acabé por tomar la bici cada vez mas temprano y regresar mas tarde. Estando allí, absorto, admirándola, las horas se convertían en minutos y estos en segundos. Cuando llegaba a casa, justo al revés. Las noches se hacían eternas y el manto de la desolación lo cubría todo.

En una de esas duemevelas elucubré un plan maestro: iba a ser feliz siempre y para siempre. Con las primeras luces del día cogí los materiales según guión y pedaleé como no lo había hecho nunca. Furiosamente. Casi demencialmente.

Una vez en el prado extraje de mi mochila un pequeño recipiente de barro hermosísimanente decorado, una bolsa con tierra de la mejor calidad y algo de abono para enriquecerla aún mas. Con extremo cuidado corté la flor y la deposité en su nueva morada. Recogí los trastos y regresé a casa a la misma cadencia feroz de la ida.

Extenuado y exitado a partes iguales, coloqué la maceta en un rinconcito soleado y a la vez fresco, fuera del alcance del viento, donde además se disfrutaba de una preciosa vista al mar. Allí estaba mi flor aún mas hermosa que el primer día que la vi.

Mi plan fructificaba. No habría mas noches de insomnio e insastisfacción.

Poco a poco las emociones del día fueron cobrando su peaje en mi cuerpo. Mis párpados, aún a pesar de mi lucha titánica, se iban cerrando. Entre cabezada y cabezada la podía ver. Me sentía feliz. Feliz como nunca lo había sido. Finalmente, el sueño me venció.

Cuando los primeros rayos de sol inundaban mi habitaciónl, abrí lentamente mis ojos. Como una oleada, los acontecimientos del día anterior se agolparon en mi mente. Sonreí y me incorporé para dar rienda suelta a mi felicidad. Miré hacia el pequeño altar pero no podía verla. ¡No estaba!. Sobresaltado, mi corazón tomó un ritmo loco, endiablado. Dando un brinco me acerqué a la maceta y pude contemplar cuan loco había sido mi plan. Allí estaba la mas hermosa de las flores completamente marchita.

La lata

La lata

Por increíble que parezca, ayer, paseando por la playa, ensimismado en mis tonterías cotidianas pateé un objeto oxidado y de aspecto ruinoso. En principio asumí que era una de la muchas latas abandonadas que aderezan nuestras playas.

Nada mas lejos de la realidad. Esta lata no era una lata vulgar. No era una lata corriente. Definitivamente no era una lata cualquiera.

Ante mi impacto, con un leve suspiro y una ínfima nube de vapor, emergió de su interior un genio menudo y desaliñado. Su barba, recortada a cuchillo. Sus sencillas ropas a buen seguro vivieron tiempos mejores. Del turbante deshilachado ya no quedaban mas que unas pocas hebras. Empero tenía un brillo especial en sus ojos que le hacían parecer realmente majestuoso y altivo. Por un momento llegué a temerme lo peor

No obstante, con unos extraños gestos, se limitó a hacerme saber que me estaba muy agradecido por su liberación pero que era tan pobre tan pobre que sólo era capaz de conceder un único deseo. Un deseo de corto alcance que unicamente podía ser de mi propiedad. No lo podía traspasar ni compartir.

Con cierta excitación empecé a pensar en las cosas que pediría un simple mortal: un coche, un apartamento, la paz mundial, gloria a todos los hombres y mujeres del planeta, un trabajo… Lamentablemente, o eran deseos banales o no cumplían con el requisito. Angustiado, mi corazón empezó a palpitar cada vez más rápido y una terrible sequedad invadía mi garganta tornándose en un círculo vicioso que impedía cualquier decisión.

Para relajar mi estado casi febril comencé a focalizar mi mente en tí, implorando que me trajeras la tranquiliad de espíritu adecuada para pedir el deseo correcto. Poco a poco el equilibrio se fue apoderando nuevamente de todo mi ser y volví a ser yo el que gobernaba mis sentidos.

Tras un largo periodo de reflexión llegué a mi deseo único y verdadero: quería ser tú.

Así, podría aliviarte de una vez por todas de tus dudas y preocupaciones. Llevaría por ti esa pesada carga que te invade. Paliaría cualquier atisbo de aflicción. Todo ello sería mío y sólo mío. Como premio tu enorme alegría de vivir sería la mía. Tu ánimo y espíritu fuerte me convertirían en un gigante. Simplemente, al instante, sería mejor persona.

We love our fans…

We love our fans…
Pedro y yo. Por una vez estamos de acuerdo en deportes.

… and we love you (*).

Hacía tiempo que no tenía un fin de semana tan bonito como este último a varios niveles. Han sido muchas pequeñas cosas que suman grandes emociones. No tengo ni idea por donde voy navegando pero estimo que mi rumbo es el correcto de cara a los diferentes destinos. Pero… ¿quién sabe?.

En el espectro del dominio público la guinda la han puesto mis queridos New Orleans Saints de los cuales ya os he hablado en alguna ocasión que otra.

Este domingo nos hemos hecho acreedores del trofeo Vince Lombardi al ganar la Superbowl XLIV (cuarenta y cuatro en castellano). Y ya era hora alguna alegría para estas gentes que aún siguen sufriendo el Katrina varios años después.

Os dejo, una vez mas, con el himno oficioso de los Saints, “When the Saints goes marchin’ in” (escuchar en Goear).

(*) We love our fans:Amamos a nuestros seguidores” es el lema de los Saints. Un equipo perdedor con mas de 40 años de historia que siente apego por su ciudad, Nueva Orleans, su estado, el de la Lousiana y sus gentes. Y éstas los apoyan incondicionalmente.

Memories

Memories

A veces uno se encuentra las cosas mas insospechadas haciendo limpieza.

En este caso estaba limpiando mi cámara de fotos. Es decir, estaba limpiando la tarjeta de memoria de mi cámara de fotos y me encontré con este video que no tenía ni idea que existía. Eso me pasa por dejarle a cualquier colega mis pertenencias.

El video es de una Jam Session en el Pizza Express Jazz Club del Soho londinense. Os lo juro, el sitio se llama así. Es bueno, bonito y barato: te sirves en la barra y para comer, en vez de salmón, caviar y demás zarandajas como en otros sitios caros-carísimos te puedes pedir una pizza! Por 5 pounds pudimos disfrutar de 4 horas de música hecha por aficionados pero de un nivel altísimo.

Ver video en Youtube